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Trucos para concentrarse para leer

hombre libro

Aprender a concentrarse en la lectura es súper importante. Agudiza tus habilidades lectoras para comprender más, vencer el aburrimiento e incluso disfrutar.

Sé que concentrarse es difícil. Por eso estamos aquí. Te voy a enseñar cómo mejorar tu lectura al instante.

No importa cuál sea tu material de lectura: libros de texto, artículos en Internet, Kindle o una novela. Si tienes problemas para concentrarte, todo te parecerá un castigo eterno.

No te culparía por intentar evitarlo. Pero entonces también tendrías que averiguar cómo dejar de procrastinar.

E incluso si superas el material, los lectores no entienden mucho cuando no pueden concentrarse. Ser incapaz de concentrarse provoca una lectura miserable, lenta y superficial.

Si aprendes a concentrarte en la lectura, leerás más, lo harás más deprisa y asimilarás mejor las palabras.

De hecho, tienes suerte. No sólo es posible mejorar la concentración, sino que puedes trabajarla y fortalecerla, como si fuera un músculo. Lo mismo ocurre con la concentración en la lectura.

Entonces, ¿estás preparado para descubrir cómo concentrarse para leer?

Cómo concentrarse para leer

Cuanto mejor preparado estés, más fácil te resultará centrarte. Y tener buenos hábitos diarios es una forma estupenda de prepararse.

Aquí tienes 4 estupendos consejos para prepararte.

Practica la meditación

Las fuentes de ansiedad y distracción nunca están lejos. Así que aprender a despejar la mente no sólo te hará más feliz. Te hará mejor lector.

Una forma muy sencilla de hacerlo es la meditación.

Siéntate en un espacio cómodo y tranquilo, e intenta vaciar tu mente.

Practica dejando que los pensamientos llamen tu atención y pasen de largo. Aprende a mantener la concentración.

Esta habilidad no sólo preparará tu cerebro para concentrarse en la lectura. También te ayudará a bloquear los pensamientos que te distraigan mientras lees.

Si quieres ayuda para aprender a meditar, prueba la meditación guiada con una aplicación como Headspace.

Vale, ya está bien de sentarse. También tienes que ponerte en movimiento.

Haz ejercicio antes de leer

Aumentar el ritmo cardíaco es otra buena forma de eliminar el estrés.

También se ha demostrado que el ejercicio mejora la concentración y la memoria. Hay un libro titulado La verdadera píldora de la felicidad sobre este tema, si quieres saber más.

Un estímulo como éste te convertirá en un buen lector al instante.

Los beneficios son bastante inmediatos, por lo que debes intentar leer inmediatamente después de tu actividad. Pero hacerlo con regularidad también te ayudará a largo plazo.

Y ya que estamos haciendo que estés más sano, la comida también es importante para concentrarse mejor.

Mejora tu nutrición para una mejor concentración

Lo que comes y bebes afecta a tu concentración.

El cambio más sencillo es incluir menos azúcar y más proteínas en tu dieta. Aunque un poco de azúcar y cafeína pueden ayudarte a leer, no te excedas.

Los frutos secos, los huevos, el pescado y las lentejas son buenas opciones como combustible para la lectura.

Los alimentos que son buenos para tu cuerpo y tus niveles de energía también suelen ayudar al cerebro.

Y queda un paso más para prepararte para la lectura concentrada:

Prepara tu entorno para tener menos distracciones

La última preparación que debes hacer es modificar rápidamente tu espacio.

Si intentas leer o trabajar desde casa, tienes una gran oportunidad de controlar la zona. Intenta leer siempre en el mismo sitio, para que tu cerebro sepa que es un lugar productivo para concentrarse en la lectura.

Elige un lugar tranquilo. E idealmente, reserva esa zona sólo para leer.

En segundo lugar, saca de la habitación tantas distracciones como sea posible. Deja el smartphone en el bolso, en el bolsillo o en otra habitación.

No te recomiendo que encierres a ningún humano, pero intenta mantener también cierta distancia con ellos.

Tienes que hacer que sea difícil ceder a las tentaciones -como las redes sociales- cuando estás leyendo.

También creo que controlar el sonido es importante para mi espacio de lectura.

No me gusta el silencio ni la música con letra, así que utilizo sonidos ambientales de cafetería (normalmente de YouTube). El ruido de fondo me ayuda a mantener el cerebro concentrado en la tarea.

La música de concentración también podría mejorar tu rendimiento mental. Los sonidos de la naturaleza o la música instrumental tranquilizadora serían un buen punto de partida.

Pero, sobre todo, haz lo que te convenga. Averigua qué funciona y qué no. No hay reglas, sólo ideas para probar.

Y probablemente eso sea suficiente preparación. Deberías estar preparado para enfrentarte al tipo de lectura más difícil:

Cualquier cosa aburrida.

Cómo concentrarse en la lectura de textos aburridos

Hay pocas cosas peores que verse obligado a leer algo que no es interesante.

No importa si estás estudiando, trabajando o haciendo administración personal. Ser capaz de leer felizmente un texto aburrido es un salvavidas.

Estos consejos son estupendos para que el proceso sea menos doloroso y llegues antes al final.

Concéntrate en la motivación para leer

Si algo te aburre, probablemente haya una razón por la que intentas leerlo de todos modos. Utiliza eso a tu favor.

¿Cuál es tu motivación para leer?

Quieres algo, y leerlo forma parte de conseguirlo.

Puede ser sacar una buena nota en clase, hacer bien tu trabajo o aprender una nueva habilidad. Superar las palabras aburridas es un paso en esa dirección.

Por tanto:

No pierdas de vista el premio.

Comprende lo que necesitas obtener de la lectura

Ahora ya conoces la motivación para leer. Pero, ¿cuál es el objetivo de leer libros o artículos?

¿Necesitas entenderlo todo? ¿Buscas un dato o una referencia concretos?

¿Te basta con una idea general del contenido?

Si sabes qué nivel de comprensión necesitas, te resultará mucho más fácil leer con eficacia.

No pierdas horas leyendo cada detalle de un artículo cuando lo único que necesitas es una sección.

Pero si sabes que todo es importante, prepara algunas preguntas para responder desde el principio. Tu cerebro estará atento a la respuesta. Por tanto, permanecerás atento durante más tiempo.

Puedes subrayar las secciones que sean relevantes para tus preguntas, y tomar notas si te sirve de ayuda.

Para textos más extensos, como libros, divide tus objetivos en secciones y afróntalas por separado.

Este enfoque no sólo hará que la lectura sea más interesante, sino que también valdrá la pena. Obtendrás la información que necesitas del material, que es de lo que se trata.

Establece pequeños objetivos para empezar

A veces puedes hacer todo lo posible para estar preparado y motivado. Y entonces sigue siendo dolorosamente aburrido o difícil.

Sigues necesitando encontrar una forma de progresar.

Hazlo con objetivos de lectura. Haz que sea fácil alcanzar los primeros objetivos: te sentirás satisfecho. Eso te animará a seguir adelante, persiguiendo el siguiente objetivo.

Yo utilizo objetivos de número de página o capítulo en los libros porque no dependen del tiempo. Tú decides cuánto quieres hacer y te obligas a cumplirlo.

Esto también te permite terminar en puntos de descanso naturales. Eso significa que no te apresurarás a terminar las secciones según un horario.

Tener un punto de llegada puede ayudarte a superar la desalentadora tarea de una enorme pila de lectura. Si sabes que sólo tienes que leer 500 palabras, o un artículo de un sitio web, es mucho más factible.

A medida que mejores en disciplina y concentración, podrás fijarte objetivos más ambiciosos. De este modo, podrás leer mucho más en cada sesión.

Utiliza temporizadores de lectura a intervalos

Algunas personas odian los objetivos y acaban fracasando si la lectura les lleva más tiempo del previsto.

Si esto te suena a ti: prueba a utilizar temporizadores de intervalos (también conocidos como Pomodoros).

Los intervalos no son sólo una estrategia de gestión del tiempo. También te ayudan a dividir las tareas difíciles en pequeños compromisos.

No tienes que leer todo el libro de una vez, sino leer unos minutos cada vez.

Es bastante sencillo:

Utilizas ciclos de trabajo concentrado con breves descansos entre ellos. Después de 3 ó 4 sesiones de lectura, haz una pausa más larga.

Si tienes muchos problemas para concentrarte, puedes establecer pequeños intervalos de lectura y pausas más largas. Algo tan breve como 10 minutos puede servirte para empezar.

Cuando puedas llegar al final de un intervalo con facilidad, aumenta el tiempo del siguiente.

Lo que más me gusta de utilizar intervalos es que nuestro cerebro se adapta rápidamente al patrón. Se hace más fácil cuanto más lo haces.

Y luego, cuando empieces a volar a través de los intervalos, detente y celébralo.

Recompénsate tras sesiones de lectura satisfactorias

Tanto si utilizas objetivos, intervalos u otro método, asegúrate de darte una recompensa al final.

Es un buen momento para dar un paseo, hacer una actividad divertida o relajarte, todo lo cual te prepara para seguir leyendo después.

A mí me gusta tomarme un café de vez en cuando. Es un lujo rápido y tranquilo que me motiva para seguir leyendo. También son buenos los tentempiés saludables.

Y por último, en la misma línea:

Necesitarás descansar.

Haz pausas regulares

Es casi imposible leer durante horas sin perder la concentración. Y como acabamos de ver, debes utilizar objetivos, intervalos y recompensas motivadoras.

Los descansos son una parte clave de cada estrategia.

La concentración es difícil de mantener. Es la resistencia lo que tienes que trabajar y desarrollar. Haz pausas para que tu cerebro y tus ojos puedan recuperarse y refrescarse.

Leerás más rápido y comprenderás más cuando vuelvas a ello, y podrás leer durante más tiempo al día.

Bien, con esto he cubierto mis consejos para superar el material aburrido.

A continuación, vamos a hablar de cómo deberías leer.

Técnicas sencillas para concentrarse en la lectura

Bien, has salido a correr, te has fijado un objetivo de lectura y has puesto en marcha tu temporizador de intervalos.

Abres el texto y miras las palabras.

¿Y ahora qué?

Aquí tienes unos cuantos consejos que te facilitarán la lectura propiamente dicha.

Utiliza un puntero para que tus ojos lo sigan

Coge un bolígrafo, un palillo o tu dedo y traza debajo de las palabras que estás leyendo. Es un truco bastante sencillo, pero te ayuda a concentrarte y a mantener la fluidez.

Nuestros ojos siguen el movimiento de forma natural. Esto mantiene tu mirada fija en la frase que estás leyendo. Como resultado, no vagarás por la página, la pantalla, la habitación o más allá.

Leerás más rápido y mejor al no distraerte. Y entonces podrás empezar a aumentar la velocidad del puntero.

Sólo tienes que asegurarte de que tus ojos siguen el ritmo.

Repasa toda la estructura antes de empezar a leer

Elimina el misterio de tu texto si quieres concentrarte mejor.

En lugar de sumergirte en el primer párrafo, hojea o hojea primero el texto. Averigua qué temas se van a tratar.

Fíjate en cuántas secciones hay, cómo están divididas y en qué orden están los temas.

Esto te dará una sensación de lugar y contexto mientras lees. Si sabes hacia dónde se dirige la información, comprenderás mejor y sabrás qué es importante.

También:

Si conoces tus objetivos para la lectura, podrás ver qué secciones son relevantes. Entonces podrás centrarte en ellas.

Si sigues pensando que es aburrido, al menos sabrás lo lejos que estás del final del túnel.

Busca pistas sobre qué partes son importantes

Busca encabezamientos, listas, viñetas, texto en negrita en el escrito.

Los escritores de no ficción quieren facilitarte la comprensión de sus puntos clave. Lo más probable es que utilicen un formato y unos patrones coherentes para ayudarte con esto.

Lo que en realidad estás haciendo aquí es aprender una habilidad clave: separar la información esencial del contenido elaborativo.

La información esencial -sin sorpresas- es el contenido importante. Probablemente sean las partes en las que intentas centrarte y comprender.

Todo lo demás es elaborativo. Explica, detalla y amplía los puntos principales.

La lectura te resultará mucho más fácil una vez que puedas reconocer al instante la información principal, y luego tomar todos los detalles adicionales que necesites.

Toma notas y haz esquemas mientras lees

La «regresión» es el problema contra el que luchamos aquí. Probablemente lo hayas experimentado alguna vez.

Es ese momento en que te das cuenta de que llevas siglos repasando el mismo párrafo sin entenderlo.

He aquí un buen hábito de lectura:

Mientras lees, mantén abierto un cuaderno o un documento. Anota la información importante y crea un esquema de lo que estás leyendo.

Esto te recordará el propósito de la lectura y te ayudará a comprender todo lo que necesites.

Como resultado, recordarás más y te resultará más fácil mantener la atención, lo que significa una mayor concentración.

Y si conviertes esto en un hábito, es una buena prueba de tu comprensión.

Además:

Será mucho más probable que recuerdes la información sobre la que escribas notas.

Y eso no es todo.

Si te olvidas de algo importante, tendrás un buen conjunto de notas a las que remitirte.